La diabetes se asocia a una disminución de la fertilidad femenina, lo que podría afectar a 60 millones de mujeres en edad reproductiva (18-44 años). La diabetes aparece cuando el páncreas no es capaz de producir insulina o el organismo no puede utilizarla de manera correcta, produciendo unos niveles elevados de glucosa en sangre (hiperglucemia) y diversas alteraciones en el organismo, incluida también una reducción de la fertilidad masculina

¿Cómo afecta la diabetes a la fertilidad femenina?

Los altos niveles de glucosa en sangre, pueden hacer que la mujer no produzca la cantidad correcta de hormonas como el estradiol, progesterona y testosterona, necesarios para el embarazo y su consecución. Por ello, la mujer con diabetes se asocia a desarreglos en el ciclo menstrual, ovarios poliquísticos, ausencia de menstruación, menopausia precoz y un mayor riesgo de sufrir abortos.

Un artículo publicado por Jonasson et al. en 2007 estudió, entre otras características, la fertilidad de casi 6.000 mujeres con diabetes Tipo I. Los autores concluyeron que estas mujeres tienen una fertilidad disminuida, pero si la mujer lleva un estricto control de su nivel de glucosa en sangre su probabilidad de embarazo será parecida a la de una mujer no diabética.

Por otro lado, la diabetes afecta a la fertilidad femenina al asociarse a un mayor riesgo de padecer obesidad. En el artículo de Van der Steeg et al. se estudiaron 3.029 parejas y su probabilidad de embarazo espontáneo. Este estudio concluye que por cada unidad que se aumenta el Índice de Masa Corporal (IMC) por encima de 29 kg/m2, se reduce la probabilidad de embarazo en un 5%, siendo una reducción comparable al incremento de un año en la edad femenina.

Por último, la mayor propensión a padecer infecciones cérvico vaginales en mujeres con diabetes podría también reducir la fertilidad femenina, al derivar eventualmente en infecciones del útero, ovarios y trompas de Falopio.

¿Qué se puede hacer para mejorar la fertilidad de una mujer diabética?

Lo fundamental es llevar un control riguroso de los niveles de glucosa en sangre para que no se disparen. Para ello es importante medirse la glucosa en sangre frecuentemente. Ésta debe estar entre 80-110 mg/dL al levantarse y antes de las comidas; y entre 100-155 mg/dL, una o dos horas después de comer.

También es importante llevar una dieta saludable, tener un peso correcto y realizar ejercicio físico moderado regularmente, todo ello controlado por un médico especialista en diabetes. Si después de 6 meses de intentar embarazo, no se ha conseguido, lo recomendable es acudir a un especialista en Reproducción para que evalúe el caso.

¿Cómo puede verse afectado el bebé de una mujer gestante diabética?

La diabetes en la madre ha sido asociada a un incremento en las malformaciones en la descendencia. Gabbay-Benziv et al, en una publicación de 2015 en la revista World J. Diabetes, nos pone al día de lo que hay publicado sobre las malformaciones más frecuentes, su origen y su relación con el umbral glucémico. También revisa si influye el tipo de diabetes (tipo I, II o diabetes concepcional) en la aparición de estas malformaciones. Esta publicación habla de que las malformaciones estructurales más frecuentes son los defectos congénitos cardíacos y defectos en el sistema nervioso central. La causa que parece más plausible es que la diabetes produce estrés celular, lo que, por una serie de mecanismos, desencadena la apoptosis (muerte celular) en los órganos del embrión en desarrollo, lo que producirá defectos estructurales de nacimiento. La razón por la que unos órganos se ven más afectados que otros todavía no está muy clara.

Por regla general, la tasa de defectos aumenta de manera lineal al aumentar la hiperglucemia de la madre. Un control exhaustivo de la glucemia de la mujer gestante y una atención prenatal correcta, reducen de manera considerable estas malformaciones, pero no parecen poder reducir su incidencia a valores de mujeres no diabéticas.

Otro efecto de la diabetes en las madres gestantes es el riesgo de que el bebé nazca más grande de lo normal (macrosomía fetal), lo que puede implicar riesgos en el parto para el bebé y/o la madre. Actualmente, esto se detecta con antelación, pudiendo tomar las medidas necesarias para que no repercuta en la salud de la madre ni del recién nacido.

Además, estos bebés pueden nacer con dificultades para poder regular sus niveles de glucosa en sangre, pueden padecer ictericia o problemas respiratorios.

En URH García del Real, cuidamos todos los detalles. Sabemos de la importancia de realizar una historia clínica minuciosa, para tener en cuenta todos los posibles factores que puedan estar interfiriendo en la fertilidad. Disponemos de consulta de endocrinología, además de una nutricionista, para poder ofrecer a nuestras pacientes un servicio integral y así conseguir el tan deseado bebé de la manera más cómoda posible.

 

Dra. Isabel Pons Mallol – Jefa del Laboratorio de Fecundación in Vitro y Andrología