Alicia y Javier
Alicia y Javier (nombres ficticios) vinieron a nuestra consulta con una historia dura y triste: padres de 3 hijos, uno había fallecido a corta edad… Tenían 40 años y se planteaban tener otro hijo, pero ella se había ligado las trompas en la última cesárea. Vinieron a nosotros en busca de información, porque, por el momento, no estaban preparados para buscar otro hijo todavía, aunque sabían que la edad de ella jugaba en su contra. Cuatro meses más tarde y tras hacerles todas las pruebas, decidieron que había llegado el momento de intentarlo. Su único factor de esterilidad (aparte de su ligadura de trompas) era la edad, aunque ambos eran fumadores de 2 paquetes diarios. Una consulta con su ginecólogo fue imprescindible para valorar los riesgos de una 4ª cesárea.
Programamos un ciclo de FIV con inseminación mixta (parte de los óvulos se inseminan con ICSI y parte de manera convencional) y transferencia de un embrión en blastocisto. Aunque, a partir de 40 años, en nuestra clínica recomendamos transferir 2 embriones, en el caso de Alicia sólo podíamos transferir uno porque tras 3 cesáreas estaba contraindicado embarazo gemelar. Comenzamos la estimulación y, en las ecografías de control, observamos el crecimiento de un posible pólipo. Conseguimos 4 embriones, pero sólo uno de ellos evolucionó a un blastocisto de buena calidad, que transferimos. Desafortunadamente, no hubo embarazo. En este momento les insistimos en disminuir el tabaco y programamos una histerosonografía para estudiar el pólipo, y acabamos haciendo una histeroscopia para quitarlo. Tras unas vacaciones que tenían programadas, comenzamos el segundo ciclo. Esta vez la inseminación no fue mixta, porque en el primer ciclo los resultados fueron parecidos con ambas técnicas y en URH García del Real, a igualdad de resultados, elegimos usar la inseminación convencional ya que conlleva menos manipulación.
Conseguimos cuatro embriones y de nuevo, uno llega a blastocisto que, aunque de calidad un poco peor que en el ciclo anterior, dio lugar a una prueba de embarazo (BHCG) positiva! Que, desgraciadamente, terminó en un aborto…
Desanimados por el resultado, no saben si volver a intentarlo. Nosotros, les explicamos que, aunque han tenido embriones de buena calidad, con su edad, la probabilidad de aborto es elevada. Que, una posibilidad para evitar los abortos, es cambiar los óvulos y hacerse un ciclo de ovodonación. Pero descartan esa posibilidad. Se dan unos meses para asimilar por lo que están pasando, y, 3 meses después vuelven a por el tercer, y último ciclo de FIV porque deciden que, si no hay embarazo, abandonarán los tratamientos. Así que nos embarcamos en el tercer ciclo de FIV utilizando una medicación diferente. Conseguimos siete embriones, y finalmente, un buen blastocisto para transferir y otro embrión que congelamos. Pero, desgraciadamente el embrión en fresco no embaraza y el congelado produce un embarazo bioquímico (prueba de embarazo positiva pero ecografía sin que se vea embrión). Así que, en principio, abandonan los tratamientos.
Pero, 6 meses más tarde, vuelven a la batalla! Cuarto ciclo de FIV, nueva medicación, han dejado de fumar, añadimos medicamentos suplementarios que han salido al mercado….pero, tenemos que posponer el tratamiento 3 meses por un accidente laboral de él! Duro revés porque ya han pasado dos años y medio desde que comenzaron con nosotros y, la edad (42 años), juega en nuestra contra. Pero, sorprendentemente, este ciclo nos da mejores resultados que los anteriores: 5 embriones, un blastocisto de excelente calidad que transferimos y 2 que congelamos. Y llega el día de la ansiada prueba de embarazo. Ya han pasado por esto cinco veces. Pero esta vez, ha merecido la espera: POSITIVA! Aunque muy felices, el embarazo bioquímico y el aborto que sufrieron en ciclos anteriores, les hace tomárselo con mucha cautela. Hay que esperar dos semanas para confirmar el embarazo por ecografía. Quince días largos, con sentimientos encontrados de alegría, nervios y preocupación. Ese primer momento de la ecografía, cuando la doctora Sylvia Fernández-Shaw introduce la sonda del ecógrafo y hay que esperar a que la sitúe para que se pueda ver el embrión y escuchar el latido de su corazón, se hace interminable. Pero, finalmente, ahí está el embrioncito, latiendo con fuerza!! Y Marina (nombre ficticio), ya tiene casi 5 años.
Historias únicas que no nos dejan indiferentes…


