La congelación de óvulos y los tratamientos de reproducción asistida son la respuesta individual, y a corto plazo, al invierno demográfico que se asienta en Europa, y especialmente en España.

El suicidio o invierno demográfico se refiere al envejecimiento de la población. Desde hace varias décadas, los países europeos sufren lo descrito por Michel Rocard en 1989: “La mayor parte de los estados de Europa occidental llevan camino de suicidarse, de suicidarse por la demografía…”. En España las cifras comienzan a ser alarmantes. En el 2016, por segundo año consecutivo, ha habido más muertes que nacimientos; pero el problema viene de lejos, pues hace más de 30 años que no se renuevan las generaciones. Desde 2008 la caída de nacimientos en España ha sido del 21%; y con más del 70% de los españoles de 28 años viviendo en casa de sus padres, la edad media de las españolas para tener un hijo supera los 32 años. Hay 250.000 nacimientos menos de los necesarios para asegurar la sostenibilidad de la población. El número de hijos por mujer se sitúa en 1.3 (muy por debajo del 2,1 considerado mínimo necesario para mantener el reemplazo de una población) asociándose a un envejecimiento claro. No habían nacido tan pocos niños desde hace más de tres siglos. Además, si en 1977 había 1,5 millones de parejas sin hijos, en 2015 este número ascendió a 4,4 millones.

Causas del invierno demográfico

Las principales causas del invierno demográfico vienen dadas por el modelo de sociedad actual. Se sabe que existe “una fuerte correlación negativa entre natalidad y la participación femenina en el trabajo“. El número de años que la mujer dedica a la formación académica ha aumentado y el comienzo de la vida laboral se ha retrasado. Este retraso en conseguir estabilidad, hace aumentar la edad media en la que se tiene el primer hijo, lo que aumenta el riesgo de que aparezcan complicaciones a la hora de concebir, ya que la fertilidad de la mujer comienza a disminuir a partir de los 30 años. Esta realidad hace muy poco probable que las mujeres lleguen a tener más de 2 hijos, incluso deseándolo.

Soluciones para el invierno demográfico

Se plantean varias soluciones posibles para aliviar este invierno demográfico. Algunos países europeos aplican estímulos a la natalidad, ayudas a las familias con hijos, o políticas activas de conciliación con el fin de facilitar la trayectoria profesional de los padres. En otros se realiza un reconocimiento fiscal y en el sistema de pensiones, del tiempo dedicado al hogar y al cuidado de los hijos. La inmigración, aunque puede ayudar parcialmente, no es solución suficiente para paliar la tasa de fecundidad tan baja que se da en España. Nos planteamos cómo la congelación de óvulos y la reproducción asistida pueden ayudar en este panorama.

Congelación de óvulos en el invierno demográfico

La disminución de la fertilidad de las mujeres comienza a los 30 años, es más llamativa a partir de los 35, y cae a mínimos cuando la mujer es mayor de 40 años. Es por lo tanto cada vez más frecuente, que cuando las mujeres se plantean embarazo por encima de los 30 años, se encuentren con dificultades para concebir, que no dependan de tener una patología, sino de su edad. Desde hace años, hemos visto como en las clínicas de reproducción asistida, la edad media de mujeres que acuden para tratamiento ha ido aumentando, superando en 2017, por primera vez en nuestra clínica, los 38 años.

La congelación de óvulos, hoy en día, hace posible ofrecer a las mujeres preservar su fertilidad cuando son jóvenes, para utilizarlos posteriormente, cuando deseen tener hijos. Los óvulos congelados mantienen las características de la edad a que fueron extraídos. Es un tratamiento sencillo para la paciente, aunque costoso y complejo desde el punto de vista biológico, que garantiza a la mujer una mejor probabilidad de embarazo a término y sano en un futuro. Aunque este tratamiento se planteó inicialmente para preservar la fertilidad en pacientes oncológicas, la realidad es que es utilizado mayoritariamente por mujeres que retrasan su maternidad por estudio o trabajo, pero, sobre todo, por aquellas que no encuentran pareja para formar una familia. El tratamiento da muy buenos resultados cuando la mujer tiene menos de 35 años, algo más limitados hasta los 39 años y a partir de los 40 años no se recomienda.

Ayuda de la reproducción asistida en el invierno demográfico

Los tratamientos de reproducción asistida también han ido cambiando en los últimos 20 años como consecuencia del invierno demográfico. Si en el pasado, la presencia de problemas ginecológicos o urológicos en la mujer o varón representaban un buen porcentaje de las patologías a tratar, hoy en día, la edad de ambos miembros de la pareja es el problema que más condiciona necesitar tratamientos de reproducción asistida. 
Lo normal es que la mujer acuda a la reproducción asistida buscando tener hijos con sus propios óvulos, y esto es generalmente posible cuando la mujer es menor de 38 años. Por encima de esta edad, sin embargo, la probabilidad de embarazo a término, o de “niño en casa”, disminuye. Aun así, es normal ofrecer tratamientos de Fecundación In Vitro (FIV) con óvulos propios si la mujer es menor de 42 años.
Cuando la mujer es mayor de 43 años, conseguir embarazo a término con óvulos propios es casi imposible. En estos casos se recomienda hacer un tratamiento de ovodonación o recepción de óvulos de donante. De esta manera, se conseguirá embarazo utilizando los óvulos de otra mujer, sana y menor de 35 años, que se parezca físicamente a la mujer receptora. Pocas veces este tratamiento es la primera opción de las pacientes; sin embargo, es a día de hoy, el tratamiento que mayor crecimiento tiene y con mayor éxito en la reproducción asistida.
Por último, otra opción posible es la embriodonación, que consiste en utilizar embriones donados por parejas que ya no deseen más descendencia, y que los han mantenido congelados tras su tratamiento de FIV u ovodonación.

El retraso de la maternidad, por encima de los 40 años, no es lo ideal desde el punto de vista médico, pero es una realidad social para la que debemos intentar dar soluciones. La congelación de óvulos y la reproducción asistida dan alternativas que mejoran la fertilidad y la posibilidad de embarazo a término y sano en mujeres a edades reproductivamente difíciles.

Si deseas más información sobre los tratamientos de congelación de óvulos o de reproducción asistida, puedes pedir cita para una consulta gratuita, o llamar al 917401690 y estaremos encantadas de recibirte.

 

Dra. Isabel Pons Mallol – Jefa del Laboratorio de Fecundación in Vitro y Andrología

Dra. Sylvia Fernández-Shaw Zulueta – Directora de URH García del Real