Quedarse embarazada a los 40 se ha convertido en una realidad en la sociedad actual. La incorporación de la mujer al mercado laboral es uno de los principales factores que ha influido en que esto sea así. De hecho, España es uno de los tres países de la Unión Europea en los que más se retrasa el primer embarazo, según datos de la Agencia Europea de Estadística Eurostat (mayo 2015).

¿Tiene las mismas implicaciones quedarse embarazada a los 40 que hacerlo antes?

Lamentablemente no, tanto para la fertilidad, como para la gestación.

En cuanto a la fertilidad, la posibilidad de embarazo disminuye conforme avanza la edad. La mujer nace con una reserva de ovocitos determinada que se va perdiendo progresivamente. Sin embargo, este descenso de la reserva de ovocitos no es lineal, a partir de los 35 años, la reserva folicular disminuye de forma más importante y, de manera determinante, a partir de los 38-40 años. Todo esto viene acompañado en una disminución de la calidad de los ovocitos y un aumento del número de ovocitos con alteraciones cromosómicas. Se estima que a partir de los 40 años el 80% de los embriones, que se forman a partir de los ovocitos, tienen alteraciones cromosómicas. Esto no significa que quedarse embarazada a los 40 de forma espontánea sea imposible, sino que la probabilidad de tener un embarazo a término a partir de los 40 años es menor.

En múltiples estudios se ha correlacionado la edad materna con las complicaciones en la gestación. Conforme la edad de la mujer aumenta, también lo hace la probabilidad de aborto, las alteraciones cromosómicas fetales y el riesgo de diabetes gestacional e hipertensión en el embarazo. La tasa de cesárea también es mayor cuando la mujer se queda embarazada a los 40. Por todo esto es especialmente importante que las mujeres de más de 40 años extremen los cuidados durante el embarazo, tanto en sus hábitos del vida y nutrición, como asistiendo a las citas de control del embarazo en los momentos indicados y siguiendo las recomendaciones de su ginecólogo.

¿Qué se puede hacer para facilitar quedarse embarazada a los 40?

La primera premisa que hay que tener clara es “no perder el tiempo”. Cuando la edad de la mujer es superior a 35 años, se recomienda hacer un estudio de esterilidad a los dos miembros de la pareja si se ha buscado embarazo sin éxito durante 6 meses. En el caso de que la mujer quiera quedarse embarazada con 40 años, sería recomendable acortar este periodo y acudir antes a una clínica de fertilidad para poder identificar problemas añadidos a la edad que empeoren el pronóstico de la pareja.

Otro punto importante es cuidar los hábitos de vida al máximo: seguir una dieta saludable, controlar el peso, eliminar (o reducir al máximo) el consumo de tabaco y alcohol, asegurarse de tener un aporte suficiente de vitamina D aumentando el tiempo de exposición a la luz del sol, tomar suplementos de ácido fólico, realizar una revisión de salud bucodental…

Si pasan 6 meses sin conseguir embarazo, es una buena opción hacer un tratamiento de reproducción asistida, para aumentar las posibilidades de embarazo. La técnica de reproducción asistida de elección para pacientes de 40 años o más es la Fecundación In Vitro (FIV). La probabilidad de éxito con otros tratamientos más sencillos como la Inseminación Artificial (IA) es muy baja ya que al estimular el ovario para una Inseminación Artificial, el objetivo es obtener 1 ó 2 ovocitos (3 como mucho). Teniendo en cuenta el elevado porcentaje de ovocitos de mala calidad y/o con alteraciones cromosómicas de las mujeres de 40 años, necesitamos un mayor número de ovocitos para aumentar las posibilidades de que entre ellos haya alguno sin alteraciones, y esto sólo se puede conseguir con la FIV. La Fecundación in Vitro sí aumenta la posibilidad de embarazo comparada con la fertilidad espontánea de una mujer de 40 años.

El tratamiento de FIV consta de tres fases: estimulación ovárica, punción folicular y transferencia embrionaria. En la fase de estimulación ovárica, se administra una medicación a la mujer (de forma inyectada) con el objetivo de que el ovario produzca un número mayor de ovocitos. Una vez que por ecografía y con controles analíticos se comprueba que los ovarios ya tienen ovocitos maduros se programa la punción folicular, que consiste en la extracción de los ovocitos del ovario. En el laboratorio de FIV los ovocitos se ponen en contacto con los espermatozoides para que se produzca la fecundación. De esta forma, se obtienen embriones que se observarán durante unos días para comprobar su evolución. Entre 3 y 5 días después de la punción folicular, se realiza la transferencia embrionaria, que consiste en la colocación del uno o dos embriones en el interior del útero. Si hubiera embriones sobrantes que hayan evolucionado se pueden vitrificar y conservar para cuando la pareja quiera volver a utilizarlos.

Quedarse embarazada a los 40 no es un drama, simplemente exige ser consciente de las posibles complicaciones que pueden surgir y poner las mejores soluciones para conseguir tener un niño sano en casa.

Dra. Laura Blasco Gastón – Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida