La progesterona es la hormona que se encarga de mantener el endometrio (capa interna del útero) cuando hay embarazo, sea con Fecundación in Vitro o de forma espontánea. Esta hormona se produce por el “cuerpo lúteo” que es el resto del folículo que queda en el ovario después de la punción folicular (en un ciclo de Fecundación in Vitro)  o de la ovulación (en un ciclo espontáneo).

Múltiples estudios han demostrado que añadir progesterona después de la punción  folicular en pacientes que han hecho un tratamiento de Fecundación in Vitro (FIV) mejora la tasa de embarazo.  Existen varios mecanismos  que pueden explicar esto. Por una parte, al hacer la punción folicular, se aspiran parte de las células que regulan la producción de progesterona, lo que puede implicar una disminución en los niveles de esta hormona con relación a los que hay en un ciclo normal. Por otra parte cuando se hace un tratamiento de Fecundación in vitro, en lugar de crecer un único folículo, lo que producimos es un desarrollo folicular múltiple. Este hecho hace que los niveles hormonales de estrógenos sean mucho mayores que en un ciclo ovulatorio normal y puede producir un efecto de feed-back negativo disminuyendo la producción endógena de progesterona.  Por este motivo, a las pacientes que se hacen un tratamiento de Fecundación in vitro, se les pone un suplemento de progesterona después de la extracción de los ovocitos.

Aunque hay unanimidad a la hora de recomendar el aporte extra de progesterona en los ciclos de Fecundación in vitro, existe controversia a la hora de decidir cuánto tiempo es necesario mantener la progesterona una vez que tenemos un resultado de prueba de embarazo positiva. Tradicionalmente, la mayoría de los centros mantenían la progesterona en el embarazo hasta la semana 10º- o 12º. Sin embargo, cada vez hay más estudios que demuestran que prolongar tanto la administración de progesterona en el embarazo obtenido mediante Fecundación in vitro no supone ninguna ventaja.

En 2012 se publicó un meta-análisis en el que se revisaban todos los estudios que comparaban el cese precoz de la progesterona en el embarazo (el día que se obtiene una prueba de embarazo positiva) o su mantenimiento durante las primeras semanas de gestación en pacientes que habían conseguido embarazo mediante Fecundación in Vitro. Al analizar los resultados no se encontraron diferencias en la tasa de aborto ni en la tasa de niño nacido vivo entre los dos grupos. Por lo tanto, se  llegó a la conclusión de que el aporte extra de progesterona no parece ser necesario una vez que la prueba de embarazo es positiva en pacientes de Fecundación in vitro.

A la vista de estos resultados, probablemente en las clínicas de fertilidad tengamos que replantear los protocolos y “perder el miedo” a retirar pronto la progesterona en el embarazo tras una Fecundación in Vitro.

Dra. Sylvia Fernández-Shaw Zulueta – Directora de URH García del Real