Hace cinco años empezamos a intentar tener un bebe. No llegaba por la vía natural, y empezamos a ver cual era el motivo. Yo tenia 37 años y mi pareja 39, una edad algo avanzada, pero que yo en ningún momento pensé que podía ocasionarnos ningún trastorno. En la seguridad social, después de muchas pruebas, y espera, nos dijeron que los dos estábamos bien. Nos  hicieron 4 inseminaciones, las cuales no dieron resultado ninguna de ellas. De ahí nos  derivaron a otro hospital, en el que ya optaron por la FIV, quedando embarazada. Increíble¡¡¡¡ pero no, a las 8 semanas perdí mi bebe. Me dijeron que me harían otra, ya que por la seguridad social se tiene derecho a 3 ciclos de FIV. Volví en la fecha que me citaron, pero cual fue mi sorpresa cuando me dijeron que no me hacían mas. Tenia 41 años, y con 41 no seguían el tratamiento. En ese momento se me cayó el mundo encima, ya que mi economía tampoco es la mas desahogada. Después de mirar en varios sitios para intentarlo una nueva vez, me decidí por vosotros. Rosa, la embrióloga, me trato como si de un familiar se tratase, no pudo cuidarme mas y darme todo el apoyo que necesitaba en ese momento. También la ginecóloga Laura, y las enfermeras, que en todo momento tenían una palabra agradable y un trato inmejorable. El 10 de noviembre del año pasado volví a hacer un ciclo de FIV…. y si¡¡¡¡  quede embarazada de gemelos¡¡¡¡  estaba feliz¡¡¡¡¡  otra vez a las 8 semanas, perdí uno de los bebes, pero gracias a todos los profesionales de vuestra clínica mi niña Julia llegó a nuestra casa el 4 de Agosto. Yo no soy objetiva, claro, pero es un bebe precioso, al que todavía miro y no me creo que este conmigo. Gracias, muchas gracias, sobre todo por el trato inmejorable que recibimos mi pareja y yo. Llegábamos ya muy tocados, y sin muchas esperanzas, pero mi pequeña guerrera llego y es un bebe lleno de energía, vitalidad y salud. Tengo que agradecer en especial a Rosa Cercas, su trato desde principio hasta el fin. Creo firmemente, que el trato recibido es indispensable en estos casos. Necesitamos sentirnos queridas y entendidas, y no es así en todas partes.

Sonsoles (Octubre 2017)