Tras año y medio intentando tenes hijos decidimos buscar ayuda. Llegamos a URH García del Real por recomendación de una amiga embrióloga, confiaba en las biólogas del laboratorio y le gustaban las ginecólogas. Así que allá fuimos. Desde el primer momento fueron muy profesionales y cercanos. Evaluaron las pruebas médicas que nosotros llevábamos y nos mandaron las que consideraron necesarias para complementarlas y poder así hacer una primera aproximación al problema que nos dificultaba la concepción y recomendarnos el tratamiento que mas se amoldarse a nosotros. En mí vieron que tenía ovarios poliquísticos y hormonalmente muy irregular y mi pareja tenía un espermiograma muy variable con datos de movilidad y cantidad malos. Intentamos 3 inseminaciones artificial fallidas, ya que era un tratamiento menos agresivo. Como no dio resultado iniciamos un ciclo de FIV. Yo durante toda la estimulación hormonal me encontré bien, sin cambios de humor ni ninguna molestia física. Todas las ecografías fueron dando buenos datos, pero en la punción sólo se consiguieron 4 ovocitos (una decepción), de ellos se fecundaron 3 y sólo valieron para transferir 2, uno bueno y otro malillo (poca cosa). Decidimos transferir los 2, aunque no es recomendable, pero como el segundo embrión era malo preferimos usarlo en vez de congelar. Y tras pasar las 2 semanas más difíciles de mi vida, sin síntomas ni positivos ni negativos la analítica dio positivo. Sólo había una posibilidad si no tendríamos que volver a empezar y fue bien. Al mes de la transferencia se confirmó ecográficamente, se implantó sólo uno. Nos dieron ese mismo día el alta y hasta hoy. La pequeña Lucia cumple 3 meses, el embarazo fue perfecto sin náuseas ni vómitos y sin ninguna molestia. El parto natural también se desarrolló bien. La dureza de la experiencia no hay nadie que la pueda eliminar pero ponerte en manos de buenos profesionales ayuda a que se apacigue.

Marta (Septiembre 2017)