La mayoría de los estudios sugieren que los plásticos afectan a la fertilidad, actuando como un tóxico que se va acumulando a lo largo de la vida. Los plásticos forman parte de nuestra sociedad desde los años 50 y su uso ha ido en aumento. Según los últimos informes de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), como consecuencia de la contaminación de los mares y ríos, los plásticos también forman parte de nuestra dieta y podemos medir su presencia en nuestra orina o suero.

El compuesto que más se ha estudiado es el bisfenol A (BFA). Se encuentra en los plásticos de policarbonato, que forman parte de envases donde se almacenan alimentos y bebidas como las botellas de agua, y en las resinas epoxi, que se emplean para revestir productos de metal, como latas de comida, tapones de botellas y cañerías de agua.

Plásticos y fertilidad animal

Se han realizado diversos estudios, la mayoría en animales, para analizar cómo afecta el plástico en la fertilidad. Estudios realizados en ratas en los que han evaluado la reserva de óvulos, han observado que dependiendo de la dosis de BFA administrada y del tiempo de acción, se aprecia una reducción de la síntesis de hormonas como estradiol (E2), estrona, testosterona, androstenediona y DHEA.

Plásticos y fertilidad humana

Uno de los análisis más recientes sobre cómo afectan los plásticos a la fertilidad humana es el de Piazza y Urbanetz publicado en 2019, que estudia los compuestos más frecuentemente utilizados en la agricultura. Este estudio encontró que el BFA puede actuar como disruptor endocrino uniéndose a los receptores de estrógenos; en función del tejido donde se una y de la dosis, y puede provocar efecto estrogénico o antiestrogénico en el área genital, teniendo impacto en ovarios poliquísticos, endometriosis, la estructura del útero y vagina, y la formación de miomas uterinos.

También Lee et al. (2014) encontraron que jóvenes en la pubertad temprana, expuestos a BFA, tenían un incremento significativo de los niveles de testosterona, estradiol y pregnenolona; e investigadores de la Universidad Estatal de Washington han descubierto nuevas evidencias de que el BFA puede afectar al sistema reproductivo de la mujer, causando daños a los cromosomas, abortos involuntarios y defectos de nacimiento.

Plásticos y tratamientos de reproducción asistida

La incidencia de los plásticos sobre tratamientos de reproducción asistida es todavía controvertida. Algunos estudios realizados en humanos relacionan el BFA con el desarrollo folicular en tratamientos de reproducción asistida. Mok-Lin et al. (2010), Ehrlich et al. (2012), and Manikkam et al. (2012) evaluaron la relación de BFA en orina con el nivel de las hormonas en las células de la granulosa que rodean los óvulos, y encontraron que un aumento de BFA se acompaña de una bajada del estradiol (E2) antes de la punción folicular en ciclos de fecundación in vitro.

Otra revisión de Peretz et al (2014) que engloba estudios realizados desde 2007 hasta 2013, ha concluido que el BFA es un tóxico para los ovarios, ya que afecta a la meiosis y división celular, a la producción de estradiol y reduce la calidad de los ovocitos en los tratamientos de fecundación in vitro. Además, hay evidencia que sugiere que es un tóxico para el útero, pues dificulta la proliferación y receptividad endometrial, asociándose a fallos de implantación. La exposición a BFA podría asociarse también a resultados adversos en el recién nacido, como hiperandrogenismo y disfunción sexual, pero hacen falta más estudios para confirmarlo.

Otros autores, sin embargo (Mínguez-Alarcón et al. 2015), no han encontrado una relación significativa entre los niveles de BFA en orina y los niveles de E2 en suero y grosor endometrial, después de ajustar por edad, índice de masa corporal, raza, diagnóstico de infertilidad y consumo de tabaco.

En conclusión, las tasas de toxicidad del BFA en suero humano son variadas y controvertidas. Actualmente, la Agencia de Protección del Medio Ambiente en Estados Unidos ha establecido 50 μg/kg/día como nivel seguro de consumo de BFA, sin embargo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha establecido como tolerable una ingesta diaria de BFA por debajo de 4 μg/kg/día. En cualquier caso, la sociedad debe concienciarse sobre la problemática asociada a los plásticos y hacer uso responsable de los mismos. Para ello podemos poner en práctica una serie medidas para minimizar su consumo, como son evitar productos que tengan BFA, las latas, evitar calentar los recipientes de plástico en el microondas y sobre todo usar recipientes que sean de vidrio, porcelana o acero inoxidable.

Si tienes más dudas sobre este tema u otros relacionados con tu fertilidad, en URH García del Real estaremos encantados de ayudarte a resolverlos. Puedes pedir cita una primera consulta gratis a través de nuestra web o llamando al teléfono 917401690.

 

Dra. Laura Blasco Gastón – Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida

Dra. Rosa Cercas Duque – Embrióloga Laboratorio Fecundación In Vitro y Andrología