En el estudio para abortos de repetición se buscan factores que aumentan su riesgo. Hasta en el 50% de los casos encontraremos algún factor que, una vez tratado, mejore el pronóstico de la pareja. Sin embargo, tampoco hay que perder de vista que, en la otra mitad de los casos no se pondrá de manifiesto ninguna causa, de los cuales, hasta un 70% conseguirán embarazo a término sin tratamiento médico alguno.

Entendemos que una pareja tiene abortos de repetición cuando ha tenido tres o más pérdidas gestacionales espontáneas por debajo de las 20 semanas de embarazo. Alrededor del 5% de las parejas en edad reproductiva tienen abortos repetidos, y no significa que la pareja no pueda nunca tener un embarazo a término, y un hijo sano. 

¿Cuándo se realiza el estudio para abortos de repetición?

No existe un consenso claro al respecto, pero el estudio para abortos de repetición se suele ofrecer tras el segundo aborto de la pareja, aunque la probabilidad de que vuelva a abortar es mayor a partir del tercer aborto. La decisión del momento adecuado para realizar el estudio, debe ser individualizada teniendo en cuenta la edad de la paciente, los antecedentes personales y familiares, las circunstancias que rodean los abortos y la ansiedad de la pareja.

En pacientes de reproducción asistida, es frecuente ofrecer el estudio para abortos de repetición sin esperar al tercer aborto, e incluir los embarazos bioquímicos (o abortos preclínicos) como si fueran pérdidas gestacionales semejantes al aborto.

Pruebas que valoran factores genéticos

Las alteraciones a nivel genético o cromosómico de los embriones son la principal causa de los abortos de repetición, suponiendo al menos el 50% de los casos. El factor que más condiciona las alteraciones genéticas del embrión, y el riesgo de aborto, es la edad de la mujer. Mientras que, en mujeres menores de 30 años, el riesgo de aborto se sitúa alrededor del 20%, en mujeres por encima de 40 años, el riesgo sube a más del 50%.  El motivo es que, con la edad, la calidad de los ovocitos disminuye y su fragilidad aumenta, dando lugar a divisiones anómalas de los cromosomas en los embriones (trisomías u otras alteraciones).

Es también posible que uno o los dos miembros de la pareja sean portadores de una alteración cromosómica, por la que generen una proporción de embriones anómalos mayor de la normal. Por este motivo, es preciso pedir el cariotipo de los dos miembros de la pareja en el estudio para abortos de repetición.

En el caso del varón, también se puede solicitar un estudio de FISH (fluorescence in situ hybridation)  en espermatozoides, que permite valorar alteraciones cromosómicas en los espermatozoides, y un test de fragmentación de ADN en espermatozoides, que estudia el daño en el ADN espermático y cuyo aumento ha sido relacionado, en diversos estudios, con abortos de repetición.

Estudio de trastornos inmunológicos

El síndrome antifosfolípido (SAF) es la segunda causa más frecuente de abortos de repetición, apareciendo entre el 10-15% de los casos. El diagnóstico del SAF se hace en base a criterios clínicos (trombosis vascular y complicaciones durante el embarazo) y analíticos (presencia de anticuerpos anticardiolipina o anticoagulante lúpico). El SAF se asocia a problemas en la formación de la placenta, así como trombosis progresiva e infartos placentarios. El tratamiento consigue una disminución de 54% en la tasa de abortos, mientras que hasta un 90% de las gestaciones con SAF no tratadas terminará en aborto.

Es posible que pueda haber una relación entre otros trastornos de la inmunidad y los abortos de repetición. Actualmente, sin embargo, no hay una evidencia científica probada de cómo valorar estas posibles alteraciones dentro del estudio para abortos de repetición, ni mucho menos para recomendar tratamientos, que son a día de hoy empíricos.

Estudio de coagulación

Dentro del estudio para abortos de repetición debe incluirse un estudio de coagulación. Hasta un 8% de los abortos recurrentes podrían asociarse a alteraciones del sistema de coagulación, trombofilias congénitas o adquiridas, que se han vinculado con un aumento del riesgo de desarrollar fenómenos trombóticos y un estado de hipercoagulabilidad. Las más frecuentes son la hiperhomocisteinemia, el Factor V de Leiden y la resistencia a la proteína C activada. Su tratamiento puede ser sencillo y ante el hallazgo de ciertas alteraciones analíticas, es adecuado remitir a la paciente para ser valorada por un hematólogo con experiencia en reproducción asistida.

Estudio de las anomalías uterinas

La presencia de alteraciones a nivel uterino como pólipos, miomas o malformaciones uterinas puede ser valorada mediante una ecografía transvaginal, u otras como la histerosonografía o la histeroscopia.

La histerosonografía es una ecografía transvaginal en la que introducimos suero salino dentro del útero para distender la cavidad y poder detectar alteraciones a este nivel. Es una prueba poco invasiva y no muy molesta para la paciente, y nos da un diagnóstico de sospecha en el 90% de los casos.

La histeroscopia es una prueba de certeza, para valorar y tratar la patología del interior de la cavidad endometrial. La histeroscopia consiste en introducir una óptica a través del cuello del útero y distender la cavidad uterina mediante introducción de soluciones líquidas. Se realiza generalmente en quirófano y bajo sedación.

Estudio de la función endocrina

Dentro de los análisis que se solicitan en el estudio para abortos de repetición se debe de incluir un perfil de diabetes  y la función tiroidea, ya que estas patologías tienen una relación clínica con los abortos.

El hipotiroidismo no tratado se asocia a un mayor riesgo de aborto. Ante la presencia alteraciones de la función tiroidea o anticuerpos antitiroideos antimicrosomales y antitiroglobulina en mujeres con aborto a repetición, se recomienda una revisión por un endocrinólogo que valore el beneficio de su tratamiento antes o durante el embarazo.

La diabetes mellitus constituye un factor de riesgo para aborto y malformaciones fetales sólo cuando existe un mal control metabólico. Se recomienda medir la hemoglobina glicosilada y lograr euglicemia en mujeres afectadas, antes de exponerse a embarazo.

Estudio de patología infecciosa

En las pacientes con abortos de repetición se deben realizar cultivos endocervicales, vaginales, uretrales (en el varón) y un estudio de la mucosa endometrial, para descartar infecciones a ese nivel que puedan relacionarse a los abortos. Estas alteraciones, si estuvieran presentes, son sencillas de detectar y de tratar.

En URH García del Real, individualizamos el estudio para abortos de repetición y, en función de los hallazgos, valoramos cuál es el mejor camino en su caso concreto para ayudarles a conseguir su objetivo de ser padres. Si quieres conocer más sobre el estudio de los abortos de repetición en tu caso, pide cita o llama al 917401690, te atenderemos de forma gratuita y sin compromiso para tratar de ayudarte a cumplir tu sueño.

 

Dra. Laura Blasco Gastón – Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida