“Llegué a la clínica con un largo historial a mi espalda. Cuando tenía 33 estuvimos un año intentando conseguir embarazo hasta que me descubrieron un mioma grande y me operaron. Un año y medio después volvimos a la carga, tuve dos abortos espontáneos tempranos muy seguidos. Asustados, hicimos estudio de abortos de repetición sin ningún resultado. Acudimos a una clínica donde estuvimos tres años, con 3 inseminaciones, 3 FIV con mis óvulos, y una Ovodonación.  Con la primera transfer de ovodonación me quedé embarazada, pero de nuevo lo perdí muy pronto. Entonces nos recomendaron acudir a una inmunóloga, y nos hicieron más pruebas. Entramos en un terreno muy espinoso. A mi me proponían un tratamiento experimental y carísimo con gammaglobulinas. Debido a las pruebas de mi marido, nos aconsejaron también hacer un diagnóstico genético preimplantacional (DGP), ya que al parecer, había muchos espermatozoides con defectos cromosómicos. Decidimos usar los cuatro embriones que teníamos congelados sin hacer la DGP, y usando mi tratamiento experimental, pero no dió resultado. Llegó mi 40 cumpleaños y me llevé un sorpresón, un nuevo embarazo sin tratamiento de ninguna clase. Que contentos estábamos, y que miedo pasamos. En la semana 10 se le paró el corazón, tenía una trisomía. Después de aquello decidimos usar anticonceptivos por lo que pudiera pasar y ceñirnos sólo a los tratamientos. Cambiamos de clínica y probamos doble donación y ovodonación con DGP, pero no funcionó nada. Los tratamientos inmunológicos experimentales continuaron, cada vez más sofisticados. Cuando estábamos a punto de tirar la toalla, encontré el blog de Eva María Bernal, leí su caso, y decidí acudir a la misma clínica donde ella consiguió a sus mellizos: URH García del Real. Después de haber pasado por tantos tratamientos, médicos y distintas clínicas, la doctora Fernández Shaw fue una auténtica inspiración para nosotros. Sus consultas han sido siempre para muy claras y directas, y me han ayudado muchísimo. Con su ayuda, decidimos probar la adopción de embriones. Hicimos dos transferencias en ciclo natural sin éxito, y finalmente una tercera en ciclo sustituido que me trajo a mis hijos. Después de tantos fracasos, pasé de estar a punto de abandonar… ¡a estar embarazada de mellizos! Recuerdo que durante la transferencia, se veían en la pantalla dos embriones preciosos, y hasta la enfermera hizo un comentario sobre lo inusualmente bonitos que eran. Fue un buen presagio. Tuve un embarazo buenísimo, sin ninguna complicación, y los peques nacieron sanísimos justo al llegar a término con una cesárea programada. Tenía 43 años cuando dí a luz. Ahora trato de disfrutar al máximo de ellos, son lo mejor que me ha pasado en la vida, y no me canso de estar con ellos a todas horas. Tienen ya 9 meses y sigo preguntándome como es posible ¡¡que haya tenido tanta suerte!! No lo habría logrado sin la ayuda de la doctora, y estaremos eternamente agradecidos por ello.”

Susana (Mayo 2017)