Mejorar la implantación del embrión es uno de los desafíos más complejos a los que se enfrentan médicos y pacientes en la reproducción asistida y, en los últimos años, el endometrio se ha convertido en el foco de los esfuerzos para identificar nuevas vías que mejoren los resultados.  Hasta ahora, sin embargo, la historia no ha sido muy alentadora. Tratamientos médicos complejos y costosos, basados fundamentalmente en una alteración de la trombofilia o de la respuesta inmune del endometrio a la presencia de un embrión, no han conseguido ofrecer, hoy por hoy, ninguna evidencia de beneficio real.

La rápida y generalizada introducción en las clínicas de fertilidad de la técnica del scratching o raspado endometrial, para mejorar la implantación del embrión, refleja la frustración ante la falta de utilidad de otras intervenciones clínicas. En una reciente encuesta, el 83% de los médicos recomiendan un scratching antes de la fecundación in vitro y el 92% lo respaldan en mujeres con fallo de implantación recurrente. A pesar de ello, todavía esperamos la confirmación de su eficacia en estudios aleatorios grandes.

¿Cómo puede mejorar la implantación embrionaria el scratching endometrial?

La creencia general es que el scratching endometrial induce una respuesta inflamatoria que mejora la implantación del embrión. Se ha observado un aumento de factores pro inflamatorios y células inmunes, implicados en un endometrio receptivo, después del scratching endometrial. Sin embargo, es posible que esta teoría sea excesivamente simplista y poco convincente. Si así fuera, llama la atención que realizar una biopsia de endometrio para hacer ‘pruebas de receptividad’ genéticas, que actualmente están en desarrollo, no han sido asociadas todavía con mejores resultados de embarazo.

En los últimos años se ha estudiado la importancia de la transformación morfológica del endometrio, de secretor a decidual, como un determinante del éxito de la implantación.  Se ha formulado la hipótesis de que el scratching endometrial pueda inducir o aumentar la decidualización endometrial y así ayudar a la implantación. Los que apoyan esta hipótesis señalan a la eficacia de los estímulos mecánicos e irritantes en la inducción de decidualización para la implantación del embrión en animales de laboratorio. Sin embargo, en los seres humanos, la decidualización no comienza por la implantación de los embriones sino que está regulada hormonalmente, y se produce en cada ciclo ovulatorio independientemente de la concepción o la implantación.

Por último, un trabajo reciente apunta a un posible mecanismo por el que el scratching endometrial podría aumentar el número de células madre en el endometrio y fomentar la eliminación de células muertas gracias al aumento de actividad de las células NK. De hecho, en los seres humanos, el proceso de la menstruación puede ser visto como una ‘lesión’ necesaria hormonalmente orquestada cada mes para aumentar las células madre endometriales y mejorar la implantación del embrión en el ciclo posterior.

Dra. Sylvia Fernández-Shaw Zulueta – Directora de URH García del Real