La fertilidad a los 40 no es igual que en etapas previas de la vida, sin embargo, pocas mujeres son realmente conscientes de cómo afecta la edad en la mujer a la fertilidad. Es frecuente creer que mientras la mujer tenga reglas, sus ovarios sigue funcionando y, por lo tanto, mantiene su fertilidad. La primera parte de esta afirmación es cierta, aunque con puntualizaciones. Que la mujer tenga la menstruación todos los meses implica que existe actividad ovárica, pero no necesariamente que el funcionamiento del ovario sea completamente normal. Y la segunda parte de la afirmación es completamente errónea, la fertilidad a los 40 está claramente disminuida. Si la probabilidad de embarazo espontáneo mensual hasta los 30 años se mantiene por encima del 20%, a los 35 años baja al 15% y a los 40 años es de un 8% mensual.

Para entender cómo es la fertilidad a los 40 años, es importante conocer cómo evoluciona la reserva ovárica y la calidad de los óvulos con la edad. La mujer nace con una reserva de óvulos determinada genéticamente que irá “gastando” a lo largo de su vida. Todos los meses, nuestros ovarios “pierden” óvulos (una media de 1000 óvulos al mes) y este descenso en la reserva ovárica es independiente de la edad en la que aparece la regla, de la toma de anticonceptivos, o de los embarazos. Esta disminución de la reserva ovárica se hace más palpable a partir de los 35 años de la mujer y la fertilidad va bajando exponencialmente a partir de los 38-40 años. Conforme la reserva folicular disminuye, la calidad de los óvulos empeora, se vuelven más frágiles y aumenta el número de mutaciones en el material genético de los mismos. Se estima que en torno a un 60-70% de los óvulos de una mujer de 40 años tendrán alteraciones genéticas. Estos ovocitos anómalos, tendrán menor probabilidad de fecundarse por un espermatozoide y, en caso de que lo hagan, darán lugar a embriones alterados (sólo 1 de cada 8-9 embriones serán genéticamente normales). Esto se traduce en una menor tasa de embarazo, mayor riesgo de aborto, de complicaciones durante la gestación y en una tasa superior de alteraciones cromosómicas en los niños.

Muchas mujeres, conocedoras de que su fertilidad a los 40 años está disminuida, acuden a las clínicas de fertilidad con el objetivo de ganar tiempo en su búsqueda de un embarazo. Efectivamente, tratamientos como la fecundación in vitro (FIV), nos permiten exprimir al máximo el potencial del ovario de la mujer, en el mes en el que realizamos el tratamiento.  Durante un mes de intento espontáneo de embarazo, la mujer ovulará de un solo óvulo y tendrá, como máximo, un solo embrión. Sin embargo, en un ciclo de fecundación in vitro, conseguiremos varios ovocitos, que darán lugar a varios embriones, y de éstos, podremos escoger los de mayor calidad (1 ó 2), para transferirlos al útero. La fecundación in vitro, no aumenta la fertilidad de la mujer a los 40 años, pero le permite aumentar significativamente su probabilidad de embarazo durante el mes de tratamiento y, por lo tanto, comprar tiempo.

Mientras que hace unos años eran excepcionales las mujeres que se planteaban un embarazo en esa década, hoy en día es algo cada vez más habitual que la mujer quiera quedarse embarazada a los 40. Por este motivo, conocer cómo es la fertilidad a los 40 años es especialmente importante, para que la mujer sea consciente de su situación real y tome las medidas más adecuadas para conseguir su deseo de ser madre.

Dra. Laura Blasco Gastón – Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida