La esterilidad e infertilidad es un problema que cada vez está cobrando mayor importancia en el mundo occidental. Para poder dar un enfoque correcto es importante conocer los aspectos epidemiológicos y las causas que nos pueden llevar a esta situación.

Desde el punto de vista científico no existe una definición universal para la esterilidad e infertilidad. Según la Real Academia de la Lengua Española, esterilidad e infertilidad son sinónimos y se definen como la “incapacidad del macho para fecundar” y la “incapacidad de la hembra para concebir”. La comunidad científica entiende como esterilidad o infertilidad la no consecución de embarazo después de un determinado periodo de tiempo de relaciones sexuales sin protección. Pero, ¿cuándo podemos empezar a pensar que hay un problema?. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la Sociedad Española de Reproducción Humana y Embriología y la Sociedad Americana de Medicina de la Reproducción, establecen este periodo de tiempo en 12 meses. Esto es así porque, estadísticamente, el 92% de las parejas que mantienen relaciones sexuales sin utilizar métodos anticonceptivos, consiguen embarazo al cabo de un año.

Establecer la prevalencia de la esterilidad e infertilidad es complicado, si sólo se considera el número de parejas que acuden a una clínica de fertilidad, estaremos dejando de tener en cuenta a todas aquellas que son estériles pero que no consultan por este motivo. Pero si considerásemos a todas las parejas censadas que no tienen hijos, tampoco podríamos establecer una prevalencia adecuada. Por una parte, sobrestimaríamos el porcentaje al tener en cuenta a todas aquellas que no tienen hijos por voluntad propia y, por otra parte, no estaríamos teniendo en cuenta la esterilidad o infertilidad secundaria, es decir, parejas que tienen ya hijos pero que tiene dificultad para conseguir sucesivos embarazos.

Lo que sí parece claro es que la magnitud del problema es cada vez mayor, puesto que cada vez son más parejas que consultan por esterilidad e infertilidad. El principal motivo por el que esto es así es el aumento en la edad de la mujer. La fertilidad de la mujer disminuye progresivamente con la edad y la sociedad actual hace que cada vez sean más las mujeres que optan por una maternidad tardía. A partir de los 30 años, la fertilidad de la mujer disminuye a una probabilidad mensual de embarazo por debajo del 20%. Con 35 años, esta probabilidad es del 15%, y a partir de los 40 está por debajo del 8%. Esto sucede porque los óvulos, con la edad, disminuyen en número y calidad, generando menos embarazos, más abortos, y un mayor porcentaje de anomalías en los niños nacidos. La fertilidad masculina también disminuye con la edad (se estima que un 23% anual a partir de los 35 años), sin embargo, la edad del varón tiene menor repercusión en la tasa global de esterilidad e infertilidad.

A demás de la edad, existen una serie de factores en nuestro estilo de vida actual, que también favorecen la esterilidad o infertilidad en una pareja:

  • Consumo de drogas: las de consumo más frecuente son el tabaco, el alcohol y la cafeína, pero cualquier tipo de sustancia psicotrópica aumenta la esterilidad (marihuana, cocaína, opioides, anabolizantes..).
  • El bajo peso (IMC < 18) y el sobrepeso (IMC > 25) aumentan la infertilidad tanto en el varón como en la mujer.
  • El sedentarismo: es recomendable practicar 20 minutos de deporte al día.
  • El estrés psicológico y los trastornos del ritmo del sueño.
  • Las condiciones laborales.
¿Qué podemos hacer para dar solución al problema de esterilidad e infertilidad?

Lo primero que debe saber una pareja que busca embarazo es cuándo debe consultar por un problema de esterilidad e infertilidad. Aunque se considere un plazo de 12 meses para poder hacer un diagnóstico de infertilidad, no siempre es adecuado esperar a que pase este tiempo para tener un primer contacto con un especialista. Cuando una pareja lleva 6 meses buscando embarazo sin éxito, no está de más solicitar una primera consulta (más importante aún si la edad de la mujer es superior a los 35 años), para hacer un estudio de fertilidad y detectar posibles problemas que hayan permanecido ocultos y poder dar una solución a los mismos. En función de los hallazgos del estudio, se decidirá si conveniente que la pareja busque embarazo de forma espontánea durante otros 6 meses o si, por el contrario, es conveniente no demorar un tratamiento de esterilidad.

Y el otro punto importante es anticiparse a un posible problema futuro. Teniendo en cuenta el peso tan importante que tiene la edad de la mujer sobre la infertilidad, cuando una mujer tiene claro que quiere ser madre, pero va a demorar su maternidad en el tiempo, es crucial plantear la posibilidad de vitrificar sus óvulos. La vitrificación ovocitaria es un tratamiento que permite conservar los óvulos de la mujer manteniendo sus características intactas en el tiempo. De esta manera, puede permitir en el futuro dar un embarazo con óvulos propios a mujeres que, por su edad, tendrían que recurrir a utilizar óvulos de donante. Aunque nunca es tarde para vitrificar ovocitos, los mejores resultados se obtienen en mujeres de menos de 35 años.

Dra. Laura Blasco Gastón – Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida