Una vez informados sobre el coste emocional, económico y temporal del tratamiento, lo normal es preguntarse cuántos intentos FIV son necesarios para quedarse embarazada, o lo que es muy parecido, ¿cuándo voy a conseguir mi objetivo y qué tengo que hacer para lograrlo?

Probablemente lo más duro para aquellos que se someten a un tratamiento de Fecundación in Vitro, es la incertidumbre en cuanto al resultado. Aunque los profesionales de las clínicas de fertilidad tratemos de dar una probabilidad de éxito del tratamiento lo más ajustada posible a cada caso clínico, sólo podemos hablar de probabilidades, y lo que los pacientes realmente necesitan saber es cómo y cuándo lo van a conseguir. La posibilidad de “no llegar a conseguirlo nunca” es algo que se pasa por la cabeza de prácticamente todos los pacientes y produce un desgaste psicológico enorme, en ocasiones muy difícil de sobrellevar. Por este motivo, muchos centros de reproducción asistida cuentan con una unidad de psicología para ofrecer apoyo a los pacientes.

El dato más importante que tenemos cuando hacemos un tratamiento de Fecundación in Vitro, a la hora de aconsejar a los pacientes sobre en número de intentos FIV necesarios en su caso para conseguir el embarazo, es el número de embriones evolutivos que hemos conseguido en un ciclo de tratamiento y la calidad de los mismos.  Sin embargo, este es un dato que en una primera visita no tenemos, por eso, el primer dato objetivo que utilizamos para poder asesorar a los pacientes sobre cuántos intentos FIV son necesarios en su caso, es la tasa de embarazo del tratamiento de Fecundación in Vitro. Según el último registro publicado por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) correspondiente a los resultados de los tratamientos de FIV-ICSI en 2014, la probabilidad de embarazo por transferencia embrionaria es del 36.6%. Estos resultados están calculados en función de los datos reportados por los centros que realizan técnicas de reproducción asistida en España. En URH García del Real, según los resultados de los últimos 5 años, la tasa de éxito en FIV por transferencia embrionaria es del 41% y alrededor del 85% de las parejas consiguen el embarazo tras los tres primeros intentos FIV.

Sin embargo, estos datos son generales y conviene analizar de manera individual las diferentes variables que influyen en la probabilidad de éxito del tratamiento y, en definitiva cuantos intentos FIV parece que necesitaremos para lograr nuestro objetivo.

El primer factor a tener en cuenta es la edad de la mujer cuando se somete al tratamiento. La edad afecta a la reserva ovocitaria y a la calidad de los óvulos. Conforme la edad de la mujer aumenta, el número de ovocitos con los que cuenta va disminuyendo y la calidad de los mismos también lo hace. Por este motivo, la tasa de embarazo disminuye. Según datos de nuestra clínica, las pacientes de menos de 35 años tienen una tasa de embarazo del 64% por transferencia embrionaria, mientras que en las mayores de 40 años la tasa de embarazo es del 27%. Por este motivo, según aumente la edad de la mujer, serán necesarios más intentos FIV para dar lugar a una gestación evolutiva.

Otro factor que influye en la probabilidad de éxito es el diagnóstico. Cuando una pareja o una paciente acude a una clínica de fertilidad a una primera consulta, lo primero que se hace es una historia clínica y unas pruebas para tratar de identificar las causas de infertilidad. Las parejas con peor pronóstico y, por lo tanto, las que necesitarán un mayor número de intentos FIV para conseguir el embarazo, son las que tienen como factores de esterilidad la edad materna avanzada (mayor de cuarenta años), baja reserva ovocitaria o cuando hay un factor mixto (es decir, alteraciones en el seminograma y otro factor en la mujer asociado).

Algo realmente importante para estimar cuántos intentos FIV va a necesitar esa pareja para conseguir embarazo, es analizar el ciclo de FIV previo. Valorar la respuesta a la estimulación ovárica, el número de ovocitos obtenidos, su calidad y su madurez, la tasa de fecundación, el número de embriones evolutivos y la calidad de los mismos, son datos que nos van a ayudar a ofrecer a la pareja consejo para el futuro inmediato. Si se ha conseguido un buen número de ovocitos y un número razonable de embriones con buena calidad, animaremos a la pareja a seguir intentándolo, porque su tasa de embarazo seguirá siendo buena. Si, por el contrario, hemos obtenido una respuesta peor de lo que esperábamos en número de ovocitos, haremos cambios en la manera de estimular a la paciente para tratar de conseguir un mayor desarrollo folicular y así un mayor número de embriones. Y, si hemos conseguido una respuesta concordante con nuestras expectativas sobre esa paciente y, a pesar de eso, una baja tasa de evolución embrionaria y una mala calidad, limitaremos mucho más el número de intentos FIV en ese caso, ya que la probabilidad de éxito será menor.

Sin embargo, los conceptos de “necesario” y “razonable” no siempre van de la mano. Por ejemplo, en una pareja en la que la edad de la mujer esté por encima de los 42 años, un porcentaje muy elevado de sus óvulos van a tener alteraciones cromosómicas y, por lo tanto, los embriones que puedan salir de esos ovocitos no serán capaces de dar lugar a un embarazo evolutivo. Haciendo cálculos estadísticos, probablemente necesitemos transferir unos 10 embriones de buena calidad para conseguir un embarazo. Si a esto le sumamos que la paciente tendrá por edad una baja reserva ovocitaria, se puede traducir en que esta paciente puede necesitar en torno a 10 intentos FIV para conseguir un embarazo. Pero, ¿es esto razonable?. Parece evidente que, teniendo en cuenta el desgaste físico, económico y emocional que supone realizar tratamientos repetidos de FIV, esta no es la alternativa que debemos ofrecer a estos pacientes. En pacientes y parejas de mal pronóstico debemos ofrecer la ovodonación como alternativa a sucesivos intentos FIV para conseguir el embarazo. Mediante este tratamiento aseguraremos que vamos a conseguir ovocitos suficientes en número y calidad, como para aumentar la tasa de embarazo hasta el 60% en un intento, y hasta el 90% en dos.

Después de esta reflexión y, a modo de conclusión, podemos decir que no existe una respuesta válida para todas las parejas a la hora de decidir cuántos intentos FIV son necesarios para conseguir el embarazo, que para cada pareja podremos estimar un número de intentos necesarios, pero que tendremos que poner en una balanza lo “necesario” y lo “razonable” a la hora aconsejar a los pacientes sobre la actitud más adecuada en su caso.

Dra. Laura Blasco Gastón – Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida