Aumentar la fertilidad masculina es un objetivo frecuente de los varones que buscan embarazo con su pareja desde hace unos meses y no lo consiguen. Encontrarán en su búsqueda respuestas que tienen que ver con la mejora en la alimentación y en los hábitos sexuales y de vida en general, pero también encontrarán información sobre cómo la fertilidad masculina ha disminuido en los últimos años en la población mundial. Esto nos hace sospechar que pueda haber factores no relacionados de forma estricta a nuestros hábitos individuales que están condicionando nuestra fertilidad, y por lo tanto son difíciles de mejorar.

Desde que se publicara en 1980 el primer manual de la OMS (Organización Mundial de la Salud) para el estudio del eyaculado, en los últimos 45 años se han publicado cinco ediciones más. Siendo en el año 2010 cuando ha aparecido la última .
En cada edición se han presentado diferentes criterios de normalidad seminal, y se ha observado que los valores han ido disminuyendo paulatinamente en cuanto a número de espermatozoides presentes en el eyaculado, movilidad, morfología de los mismos, etc.

En cualquier caso, es positivo tener claro cuales son los consejos básicos que pueden mejorar la calidad del esperma a nivel individual y, por lo tanto, aumentar la fertilidad masculina:

1. Poner freno a la obesidad. Como podemos leer que en el meta-análisis “BMI in relation to sperm count: an updated systematic review and collaborative meta-analysis” hay varios estudios que concluyen que los hombres con sobrepeso u obesidad (IMC mayor o igual a 25 Kg/m2) tienen menor número de espermatozoides que los que tienen un peso adecuado (IMC menor de 25 Kg/m2). Se debe evitar el consumo excesivo de grasas y los alimentos con demasiadas calorías e intentar practicar algún deporte.

2. Practicar ejercicio de forma moderada. Es bueno practicar deporte, pero no debemos marcarnos retos que sean excesivos o que nos produzcan ansiedad. Estudios realizados en deportistas de élite, demuestran que realizar ejercicio de forma intensiva repercute de forma negativa en la morfología del esperma y aumenta la fragmentación de ADN en los espermatozoides. Este aumento de la fragmentación puede conllevar una disminución de la fertilidad masculina y un aumento del riesgo de aborto en la mujer.

3. No aumentar la temperatura escrotal. Un aumento de la temperatura escrotal puede interferir en la producción de espermatozoides (espermatogénesis) y por tanto en calidad del esperma. Para ello se debe evitar la ropa ajustada, es mejor que los calzoncillos sean de algodón para que transpiren mejor; y se debe evitar el sedentarismo provocado por trabajos de oficina, siendo recomendable no permanecer sentado mucho tiempo y buscar algunos minutos para levantarse y andar un poco. Por otro lado, hay que intentar no practicar durante más de una hora al día deportes que produzcan fricción en los testículos como el ciclismo.  También se ha relacionado el aumento de la temperatura escrotal con el uso de ordenadores portátiles sobre el regazo, aunque hasta la fecha no hay suficientes estudios que confirmen esta hipótesis; y de la misma manera, no se recomienda guardar el móvil en el bolsillo del pantalón, ya que una exposición a las ondas electromagnéticas de los teléfonos móviles durante una hora al día se ha asociado a una disminución de la calidad en muestras de semen.

4. Comer sano. Los antioxidantes, como las vitaminas E y C, que se encuentran de manera natural en frutas y verduras, pueden mejorar la calidad de los espermatozoides en cuanto al recuento y movilidad de los mismos. La ingesta diaria de calcio y vitamina D también puede mejorar la fertilidad masculina, al igual que el ácido fólico que se encuentra en las legumbres, verduras de hoja verde y cereales integrales mejora la calidad de los espermatozoides. También se sabe que bajos niveles de Zinc están relacionados con la reducción del volumen seminal y la disminución de la testosterona.

5. Evitar el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas. Hay varios estudios como el de Kumar y colaboradores o el de Commenges- Ducos que han relacionado el consumo de drogas con un deterioro de la función espermática. Han encontrado que una exposición a estos agentes tóxicos pueden disminuir la calidad del semen, e incrementar el estrés oxidativo y el daño del ADN de los espermatozoides.

6. Reducir el estrés. Se sabe que el estrés reduce la libido y por lo tanto la frecuencia en las relaciones sexuales y la posibilidad de embarazo. Sin embargo también hay investigaciones que relacionan una reducción en la concentración de testosterona y la espermatogénesis con vivir en una situación de estrés continuado, o un estrés extremo, como reflejaba un estudio en presos condenados a muerte. Algunas vías para reducir el estrés son el deporte, las técnicas de relajación, la práctica de ocio saludable…

Si a pesar de estos consejos y de mantener relaciones los días fértiles no se consigue embarazo en más de 6 meses, es recomendable visitar una clínica de fertilidad para que realice un estudio con  pruebas de fertilidad de la pareja donde se incluya un espermiograma  o seminograma, que es la prueba básica para analizar la fertilidad masculina.

Dra. Rosa Cercas Duque – Embrióloga Laboratorio Fecundación In Vitro y Andrología